Guía práctica en la lucha contra la Cladophora y afines…


Por todos es bien sabido, mi encarnizada lucha contra esta suerte de enemigos filamentosos e indestructibles. Aunque la guerra no esta acabada, empiezo a vislumbrar el final tunel, donde mantener acuarios sin CO2 y con suficiente luz no sea una lucha constante.
Como ya sabréis esta batalla viene de lejos, y ya he relatado las diferentes estrategias que he adoptado en los casi ya 2 años de batalla. Ahora tengo una perspectiva diferente del problema, y me apetece escribir una guía de campo que ayude a otros a ganar estas pequeñas batallas que enriquecen nuestra afición.

Conociendo a nuestro enemigo.

Desafortunadamente no tengo el equipo ni los conocimientos necesarios para clasificar a este espécimen o especimenes. Así que si alguien a partir de lo aquí expuesto es capaz de pronunciarse acerca de la identidad exacta, bien bienvenido sea.
La forma de bola es bien conocida por los aficionados a los acuarios, estas colonias de bolas se formas en Islandia, Japón y Estonia, en lagos frios donde la luz no es demasiado abundante. Presenta 3 tipos de crecimiento en la naturaleza, en forma de bola, como filamentos libres -e aquí nuestro problema- y como epilitica, creciendo sobre roca en lugares poco luminosos. Las bolas formas colonias unas encima de otras, y las corrientes las van girando asiduamente haciendo que mas o menos crezcan redondeadas. Una característica importante es que el interior de la bola, sigue vivo y verde, con cloroplastos durmientes, listos para fotosintetizar en el momento en el que reciban luz. Los filamentos suelos suelen colonizar el sustrato de los lagos formando extensas alfombras de filamentos. Y por ultomo la forma epilítica suele crecer en las zonas poco iluminadas de las rocas, generalmente en el lado no expuesto. Todo esto nos da una idea de la versatilidad y capacidad de adaptación de nuestro enemigo

En mis acuarios la susodicha alga presenta dos formas bien definidas, una en forma de filamentos rectos ramificados, y otra posterior de filamentos rizados que forma una masa verde de aspecto viscoso. La primera parece ser el origen de todo, la segunda el estado final. Si reducimos la luz a la masa de filamentos rizados terminará volviendo al estado primario de filamentos rectos. El estado secundario –aunque no tengo la absoluta certeza de que se trate del mismo espécimen, hablaremos de estado primario y secundario-, es el más invasivo de los dos, no importan cuan rápido lo retires, más rápido crece. Llega a cubrir todo el acuario de forma espectacular, y puede observarse como es un incordio para los camarones que allí viven, quedando enredados con frecuencia entre los filamentos.
El proceso siempre es igual, una placa de musgo, o de hepáticas –especialmente problemática es la Riccardia-, en unos días unos filamentos muy finos empezarán asomar por encima del vegetal, lo retiras con unas pinzas pero es inútil, algunos se desprenden y quedan vagando por el acuario a merced de la corriente. Unas semanas después ves como una maraña de filamentos rectos se ha aferrado al sustrato o cualquier otra cosa. Al retirarlos otros filamentos se desprenderán y volveremos a la misma situación. Si invocas 'al dios de los acuarios' y pasas de estar a diario a la caza de filamentos, en algunas semanas pasará al estado 2, una masa cuasi viscosas de filamentos verdes ligeramente rizados.

La mejor defensa la prevención.

Incluso ya llego a dudar de esta afirmación, se me ha pasado por la cabeza conceptos tan arcaicos como la 'generación espontánea'. Pero lo cierto es que siempre suelo usar las mismas plantas que voy limpiando y pasando de un acuario a otro.
Ser cuidadoso con el material vegetal que vamos a introducir en el acuario es siempre bueno. Si contamos con plantas recién compradas en la tienda que proceden de cultivo emergido las garantías son máximas. Pero si procede de cultivo sumergido, es otro cantar, y si además proceden de un intercambio con aficionados, si éste además es aficionado a los camarones y tiene bolas de Cladophora, la invasión está servida. Por lo tanto debemos ser cuidadosos inspeccionando las plantas que vamos a introducir en el acuario, mirarlas bien, enjuagarlas con abundante agua, y dejarlas en un recipiente en remojo durante varios días. Esto es importante, pues cuando extraemos la planta de un medio húmedo los filamentos se pegan a la planta y pasan desapercibidos.
Hay que prestar especial atención a los musgos y plantas que formen densas marañas pues con facilidad pasarán desapercibidos los filamentos entre ellos. Si se trata de un musgo valioso y no queremos deshacernos de él, tendremos que desmontar las hebras de musgo una a una e ir desechando las infectadas de filamentos.
Aún así nunca estaremos exentos de este enemigo, y desde aquí invoco al 'dios de los acuarios' para que perdone a esos incautos que meten voluntariamente una bola de Cladophora

Cuando ya ha invadido nuestro acuario.

Este es el punto de partida desde donde yo he empezado a acumular experiencia.
Hay varios grados de invasión, pero ambos igualmente difíciles de combatir, un primer estado donde sólo hay sobre musgos y sustrato y el segundo, donde ha cubierto todo el acuario.

Hasta el momento sólo había probado distintas técnicas y métodos por separado, tras observar o intuir que podría funcionar y hacer mella en el enemigo. Pero a la larga ninguno de estos métodos por separado ha resultado 100% efectivo.
Sin embargo uno puede observar como hay acciones y costumbre que van socavando la resistencia del alga. Pero es una carrera de fondo, no de velocidad.
La primera acción y la fundamental es la eliminación manual de la mayor cantidad masa de filamentos. Generalmente cuando la masa cubre todo el acuario, durante el tiempo adecuado, esta suele soltarse de donde empezó aferrada debido a la oscuridad. Eso hace que las plantas que quedan por debajo, si han sobrevivido a la oscuridad estarán bastante limpias del alga, y ésta podrá ser retirada con cierta facilidad. Habrá que retirar las plantas que tenga filamentos adheridos para evitar que formen un nuevo foco, al igual que cualquier resto en el sustrato. Una vez conseguida la erradicación de la masa principal procederemos con el segundo paso.

La clave del éxito, una suma de factores.

Como he comentado mas arriba, acciones por separado no suelen dar resultado a la larga. Así que una situación extrema requiere medidas extremas.
El éxito radica en la suma de distintas acciones combinadas que describiré a continuación.

Como también he dicho anteriormente es fundamental retirar la mayor cantidad de filamentos manualmente. Pero también es importante dejar evolucionar el acuario con las algas durante algunos meses. Esto hace que el alga crezca de manera superficial, liberándose de las zonas más oscuras y haciendo que los filamentos aferrados al sustrato mueran. La masa crece sobre las plantas sin quedar muy aferrada, facilitando enormemente su retirada manualmente.
Como ya sabemos esta alga tiene la capacidad de comportare como una planta, respondiendo positivamente a los mismos estímulos que las plantas vasculares, por ello hay que atacar con armas que sean efectivas en estas circunstancias. Y como es bien sabido, uno de los principales factores limitantes en el crecimiento de las plantas es la luz. Por ello, tras la limpieza, un oscurecimiento del acuario será de gran ayuda, debilitando los posibles restos de filamentos. En mi caso, atenuar la iluminación mediante la retirada de tubos fluorescente no es factible, así que usé otro sistema que ha tenido un efecto secundario beneficioso en el proceso. Decidí usar plantas flotantes, principalmente Lemma sp. y Limnobium laeviagatum, estas plantas además de oscurecer el acuario, compiten también por los nutrientes, actuando doblemente en contra del alga.
Otra de mis costumbres que beneficiaba a las algas, es la de plantar poco los acuario en principio, esperando que las plantas se extendieran con el tiempo. Esto le da una ventaja la Cladophora que tiene el camino despejado para hacer de las suyas. Así que otra acción importante es plantar fuertemente el acuario desde un principio. Como vamos a oscurecerlo durante algunos meses, deberemos usar plantas que resistan bajas intensidades lumínicas, especialmente buenas para esto son los helechos tipo Microsorum, que aún en condiciones de baja iluminación muestran un crecimiento bueno, y un crecimiento implica la absorción de nutrientes, y estos helechos sienten especial predilección por las formas nitrogenadas poco metabolizadas, como el amoniaco y los nitritos.
Esto a su vez es beneficioso para la siguiente arma: He observado que en los acuarios que introduzco gran cantidad de gambas desde primera hora, las algas no se desarrollan tan rápidamente como en los que he introducido un pequeño grupo. La mayoría de los camarones de agua dulce prefieren alimentos mas sustanciosos que las algas filamentosas, y cuando su numero es escaso en un acuario, los alimentos sustanciosos son fáciles de encontrar; restos de plantas muertas, detritus y demás. Sin embargo, cuando en un acuario añades una población importante, el alimento que se produce de forma natural en el acuario, rápidamente escasea, y los Atyideos rápidamente comienzan a alimentarse de los brotes tiernos del alga. No son capaces de erradicarlas totalmente, pero impiden que la infección pase al estado 2, haciendo que el alga crezca en forma de parches verdes sobre el sustrato en lugares poco expuestos, asemejándose a su forma ‘comercial’ de bola. Esto combinado con el oscurecimiento, y la erradicación de la masa de filamentos será crucial.
Y por último y para garantizar el éxito, degusta añadir una fuerte plantación de plantas de tallo, capaces de absorber los nutrientes mucho más rápido que el alga en sí. Generalmente estoy usando Rotala indica, que ha demostrado crecer a una velocidad aceptable a pasear de la ausencia de CO2 y el oscurecimiento, junto con Limnophila sessiliflora, que se comporta de igual modo.
Si reforzamos todos estos puntos del campo de batalla y somos escrupulosos en el cumplimiento de estas reglas, conseguiremos erradicar el alga con algo de paciencia. No obstante que da un punto de entrada sin proteger, que puede llegar a ser problemático, a pesar de oscurecer la superficie, a veces de desarrollan filamentos en los cristales en las zonas cercanas a la superficie. El limpiavidrios puede hacer que estos filamentos entren en deriva, así que será recomendable añadir un batallón de comedores de algas tipo Otocinclus o balitóridos. En los últimos meses he probado un nuevo comedor de algas que está resultando especialmente efectivo contra esos filamentos que quedas dispersos u ocultos entre las plantas, se trata de Oryzias javanicus, un pequeño belontido de ojos azules capaz de alimentarse de los filamentos mas correosos de Cladophora.

La conclusión final.

Con este último apunte nuestro fuerte está totalmente protegido frente a la invasión, y armado para acabar con posibles brotes desde el interior. Pero hay que dejar claro que ninguna de estas prácticas por separado tendrá un efecto tan rápido como el conjunto de ellas.

Reconciliándome con el alga.

No pretendo demonizar a este ser fotosintético simplemente por cuestiones estéticas y triviales. Personalmente creo que todos y cada uno de los seres vivos que habitan el planeta azul tiene una función que saben cumplir a la perfección. El hombre en su infinito egocentrismo se cree poseedor de la decisión de quien en bueno y quien no para habitar entre nosotros. Para mi un acuario en definitiva es un ecosistema, quizás sintético, pero no deja de estar vivo y evolucionar. Por ello creo que es importante entender que éste alga no viene a fastidiarnos, sino que hace lo único que sabe hacer, propagarse. Podría haber usado métodos más radicales como productos químicos y demás, pero ni siquiera lo he considerado una solución, pues para mi es más importante conocer la dinámica de mis ecosistemas-acuarios, y buscar una solución ‘pasiva’ al problema.  Sólo hay que entender que el acuario al igual que una charca o arroyo, tiene una dinámica que hay que imitar, y sólo así se puede entender.
Además con un acuario llena de ella, es como he reproducido los pequeños Danio margaritatus, ya que es su interior, proliferan toda clase de microorganismos de los que se alimentan los alevines. También demuestran ser importantes en los acuarios dedicados a las nuevas especies del sistema de lagos de Malili en Sulawesi. Estos camarones parece alimentarse muy bien de los brotes tiernos y de los microorganismos que se desarrollan en la maraña. También he observado que los caracoles del género Tylomelania cohabitantes de los acuarios de sulawesi, segan los filamentos manteniendolos en forma de tapiz.
Hay que añadir, que este tipo de algas son indicadores de la buena calidad del agua, y cuando explotan en el acuario, es que el agua es buena, así como la iluminación, que favorecerá otros procesos de vital importancia.
Para terminar, hay que decir que la acuariofilia es una ventana abierta a la observación de algo que hasta hace poco estaba fuera de nuestro alcance, los ecosistemas acuáticos de remotas regiones tropicales, y así es como me gusta tomarme la afición.

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Texto: Xema Romero León
Fotografías: Xema Romero León

Si no estás de acuardo con lo aquí expuesto, quieres aportar algo más, o simplemente quieres dar tu opinión, ponte en contacto conmigo.

   

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