Cuando la riccia se cultiva durante mucho tiempo de forma sumergida, comienza a mutar. En esta forma se vuelve más oscura, y no flotante, lo que nos da cierta ventaja a la hora de trabar con ella como planta tapizante o para cubrir troncos o rocas. La riccia es una hepática, un musgo primitivo, y en concreto la riccia, no tiene órganos especializados en el anclaje, por lo que es fundamental atarla o sujetarla a lugar donde queremos que permanezca.
Para atarla, solo necesitamos un hilo de nylon resistente a la descomposición (de material plástico) y una superficie a cubrir. Uno de los mayores inconvenientes de la riccia, es su rápido crecimiento, esto a priori, puedo no parecer un inconveniente, pero pronto oscurecerá los tallos mas antiguos y serán susceptibles de pudrirse, lo que provocaría que todo la riccia se suelte de su lugar. Esta es otra de las ventajas de la riccia no flotante, parece resistir mejor la falta de luz. En cualquier caso, es necesario recortarla cada cierto tiempo para mantenerla compacta (en el caso de la riccia convencional cada 2 o 3 días).
El proceso es sencillo, sólo hay que colocar la riccia cubriendo la roca o tronco, y con el hilo dar vueltas de forma que esta quede bien sujeta. Como regla no estricta, podríamos decir que las vueltas de hilo debería estar distanciadas en un centímetro aproximadamente.
En este caso concreto,
yo he usado hilo de algodón de color similar a la roca,
simplemente porque es lo que tenía más a mano. Pero
lo correcto sería usar nylon.
Podemos conseguir resultados
como este.

Fotografía linkada desde la pagina de tropica.
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